- El proyecto nació en 2007 con la intención de producir aceite de oliva, pero encontró en el vino su verdadera vocación.
- En 2012 elaboró su primera etiqueta, en pleno auge del sector vitivinícola queretano.
- Sus vinos Syrah, Tempranillo y Merlot han obtenido medallas en el Concurso Mundial de Bruselas.
- La experiencia enoturística incluye catas maridadas que acercan al visitante al proceso detrás de cada botella.
Huimilpan, Querétaro 22 de junio 2026. Si el vino es resultado de paciencia, disciplina y conocimiento, La Terquedad añade un ingrediente más a la ecuación: la convicción de insistir cuando todo parece indicar que no debería funcionar.
Ubicado en Huimilpan, esta vitivinícola nació precisamente de la capacidad de desafiar pronósticos. Su nombre no es casualidad. Tampoco una estrategia de mercadotecnia.

Es una declaración de principios.
Porque, en teoría, ni este viñedo ni muchos de los que hoy conforman la creciente industria del vino queretano deberían existir.
El viñedo La Terquedad, es un proyecto familiar fundado y propiedad de Roberto y Lucy Loyola, junto con sus hijos. Actualmente, la dirección de la vinícola está liderada por Luz María Loyola y María Andrea Loyola.
DEL ACEITE DE OLIVA A LA VID
La historia comenzó en 2007 con una idea completamente distinta.
El objetivo inicial era producir aceite de oliva, apostando por un cultivo poco común en la región. Sin embargo, el proyecto tomó un giro inesperado durante el boom vitivinícola que comenzó a transformar el panorama agrícola y turístico de Querétaro.
En 2012 elaboraron su primer vino.
Lo que inició como una alternativa se convirtió en una vocación capaz de integrarse a uno de los fenómenos turísticos más relevantes del estado durante la última década: el crecimiento del enoturismo.
Querétaro demostró que podía producir vino de calidad en condiciones distintas a las regiones tradicionalmente asociadas con la vitivinicultura mexicana.
La Terquedad decidió formar parte de esa historia.

EL VALOR DE INSISTIR
¿Por qué llamarse La Terquedad?
La respuesta sintetiza la esencia del proyecto.
Ni las características del suelo ni diversos factores ambientales parecían favorecer el desarrollo de viñedos de alta calidad. Sin embargo, productores queretanos encontraron formas de adaptarse, innovar y comprender el comportamiento específico de sus terroirs.
La terquedad dejó de entenderse como obstinación para convertirse en resiliencia.
Es la voluntad de experimentar, corregir y perseverar.
Y esa filosofía ha dado resultados.

UNA TERCIA PREMIADA
La carta de presentación del viñedo es su llamada “tercia” de vinos tintos monovarietales.
A diferencia de muchas bodegas que apuestan por ensamblajes, La Terquedad decidió destacar las características individuales de cada uva.
Tres etiquetas resumen esta apuesta:
- Syrah.
- Tempranillo.
- Merlot.
Los tres vinos han obtenido reconocimientos internacionales, incluyendo medallas de oro y plata en el prestigioso Concurso Mundial de Bruselas, una de las competencias más importantes del sector vitivinícola.
Más allá del galardón, estos reconocimientos evidencian la madurez que comienza a alcanzar la producción queretana en escenarios globales.
UNA EXPERIENCIA PARA DESCUBRIR EL VINO
El recorrido por La Terquedad, a iniciativa de la Secretaría de Turismo de Querétaro, permitió entender que el vino también se construye a través de experiencias.
La visita culminó con una cata diseñada para acercar al visitante a diferentes perfiles aromáticos y sensoriales mediante maridajes cuidadosamente seleccionados.
La degustación inició con un espumoso acompañado por pan con tomate, boquerón y jamón serrano.
La frescura y acidez del vino encontraron equilibrio en la intensidad salina del bocado.
Posteriormente llegó el turno del vino blanco, servido junto a un montadito de jitomate, pescado y brócoli, una combinación que permitió apreciar la versatilidad gastronómica de este estilo.
Finalmente, el tinto cerró la experiencia acompañada de una brocheta de carne asada con cebolla y pimientos, resaltando estructura, carácter y persistencia.
Más que una simple degustación, la cata se convirtió en una invitación a comprender cómo el vino transforma la relación entre territorio, producto y comensal.

EL ENOTURISMO COMO OPORTUNIDAD PARA HUIMILPAN
El auge de las rutas del vino ha modificado la dinámica turística de Querétaro.
Las y los visitantes ya no buscan únicamente consumir una etiqueta; desean conocer su origen, caminar entre viñedos, conversar con quienes producen y descubrir las historias detrás de cada botella.
En ese contexto, Huimilpan encuentra en proyectos como La Terquedad una oportunidad estratégica para diversificar su oferta turística y atraer segmentos con mayor interés en experiencias especializadas.
La cercanía con la capital del estado fortalece aún más esta propuesta, permitiendo integrar recorridos de un día o escapadas de fin de semana que combinan gastronomía, naturaleza y cultura del vino, además de ser el lugar ideal para realizar reuniones de trabajo.
www.laterquedad.com

