ATLIXCO TRANSFORMA EL DÍA DE MUERTOS EN UNA EXPERIENCIA DE ARTE MONUMENTAL: TOUR DE TURITOUR Y REHILETES DESDE LA CDMX 

  • El Pueblo Mágico de Puebla presenta 19 catrinas inspiradas en deidades prehispánicas, en un recorrido que conecta cartonería, historia, arquitectura y gastronomía. Turitour, de MOBILITY ADO, y Rehiletes acercan esta celebración a los viajeros de la Ciudad de México mediante una escapada cultural de un día. 

Atlixco, Puebla 12 de octubre 2026. Hay destinos donde el Día de Muertos se descubre a través de altares, ofrendas y panteones, y otros donde la tradición adquiere dimensiones monumentales. En Atlixco, esta celebración se convierte en una galería de arte al aire libre, con esculturas que alcanzan entre cinco y ocho metros de altura y que, durante la temporada otoñal, transforman calles, plazas y espacios naturales del Pueblo Mágico. 

La sexta edición del festival Valle de Catrinas 2026 propone una mirada a las raíces de la cosmovisión prehispánica. Este año, 19 catrinas elaboradas por artesanos locales representan a distintas deidades, cuyas historias están vinculadas con el sol, la luna, el viento, la agricultura, la fertilidad, la dualidad y la muerte. 

Durante un recorrido por el destino en el que participo TRAVIATIC, organizaco por Turitour y Rehiletrs, conocimos algunas de estas piezas y descubrimos que detrás de sus dimensiones, colores y detalles existe mucho más que una propuesta visual para la temporada: hay investigación, procesos artesanales, historias familiares y una interpretación artística del patrimonio cultural mexicano. 

La experiencia también permitió recorrer el centro histórico de Atlixco, conocer algunos de sus símbolos arquitectónicos y acercarnos a una gastronomía que, al igual que sus tradiciones, forma parte de la identidad local. 

VALLE DE CATRINAS: CUANDO LA CARTONERÍA ADQUIERE DIMENSIONES MONUMENTALES 

Nacido en 2021, Valle de Catrinas se ha consolidado como una de las propuestas culturales más representativas de Atlixco durante la temporada de Día de Muertos. 

Para 2026, el festival reúne 27 piezas en total: 19 permanecen instaladas en diferentes puntos del municipio y ocho continúan llevando la identidad de Atlixco a otros lugares de México y el extranjero. 

La temática de este año recupera figuras de la cosmovisión prehispánica y las traslada al lenguaje visual de la catrina, un personaje que forma parte del imaginario mexicano desde la obra gráfica de José Guadalupe Posada y que alcanzó una de sus representaciones más reconocidas con Diego Rivera. 

El resultado es un diálogo entre dos expresiones culturales: por una parte, la figura popular que hoy asociamos con el Día de Muertos; por otra, las deidades y los símbolos que explicaban el funcionamiento del universo para distintas culturas mesoamericanas. 

Así, las esculturas no solo destacan por su tamaño. Sus tocados, máscaras, posturas, colores y elementos simbólicos buscan representar atributos específicos de cada personaje. 

EL TRABAJO ARTESANAL DETRÁS DE CADA CATRINA 

Uno de los aspectos más interesantes del recorrido fue conocer cómo se construyen estas piezas y la cantidad de trabajo que exige llevarlas del boceto a su instalación. 

Las esculturas parten de una estructura de herrería sobre la que se coloca un recubrimiento de unicel. Posteriormente, los artesanos aplican fragmentos de papel kraft con engrudo para dar forma y consistencia a las diferentes partes de la figura. 

Las primeras etapas requieren un periodo de secado prolongado. Después comienza el trabajo artístico: los creadores desarrollan los bocetos, definen las paletas cromáticas y trabajan los detalles que dan personalidad a cada deidad. 

Durante la explicación también se destacó la participación de familiares y personas cercanas a los artistas. En algunos casos, madres, hijos y amigos colaboran en distintas etapas de elaboración, convirtiendo el proceso en un esfuerzo colectivo. 

Uno de los relatos más significativos fue el de un artesano que trabajó durante aproximadamente 20 días en una de las esculturas mientras llevaba consigo a su pequeño hijo. La pieza conserva las firmas de ambos, un detalle que permite dimensionar la cercanía entre la creación artística y la vida familiar. 

Esta dimensión humana es fundamental para comprender Valle de Catrinas: detrás de cada figura monumental hay manos, conocimientos y tiempo de trabajo que contribuyen a preservar los oficios artesanales y a generar actividad económica en la comunidad. 

El festival también plantea un reto para quienes lo visitan. Las esculturas y los campos florales forman parte de un entorno que debe conservarse, por lo que respetar las piezas, evitar tocarlas y no pisar los cultivos es indispensable para proteger el trabajo de sus creadores. 

UN VIAJE POR LA COSMOVISIÓN PREHISPÁNICA 

Las catrinas de 2026 se encuentran distribuidas en distintos puntos de Atlixco. Cada ubicación permite descubrir una parte del municipio mientras se conoce la historia de las deidades representadas. 

  • Ehécatl: el viento que abre camino a la lluvia 

Cerca del Arco Conmemorativo de Atlixco, la figura de Ehécatl, deidad del viento y una de las manifestaciones de Quetzalcóatl, recibe a los visitantes. 

Su representación destaca por la máscara bucal roja, con forma de pico, y el imponente tocado de plumas. Estos elementos remiten al soplo con el que, de acuerdo con la tradición mexica, el viento movía las nubes y preparaba el camino para Tláloc, deidad de la lluvia. 

La pieza permite relacionar la mitología con la vocación agrícola del valle: el viento, la lluvia, la fertilidad de la tierra y el crecimiento de los cultivos forman parte de un mismo sistema de creencias sobre las fuerzas que sostenían la vida. 

  • Tzinacantecuhtli: el señor de los murciélagos 

En el Centro de Convenciones se encuentra Tzinacantecuhtli, una de las figuras más imponentes de la edición. 

Su representación combina rasgos humanos y animales, con orejas alargadas, colmillos y garras que contrastan con los tonos oscuros y rojos de la escultura. 

Asociado con los murciélagos y con el simbolismo de la oscuridad, las cuevas y el inframundo, este personaje permite abordar una dimensión de la cosmovisión mesoamericana en la que la muerte también se relaciona con la transformación y la renovación. 

La pieza forma parte de un conjunto de esculturas que invita a observar los detalles y a conocer las historias detrás de cada representación, más allá de su atractivo fotográfico. 

  • Tonatiuh y Metztli: el equilibrio entre el día y la noche 

El Zócalo de Atlixco ofrece uno de los encuentros más interesantes del recorrido: las figuras de Tonatiuh, dios del Sol, y Metztli, asociada con la Luna. 

Tonatiuh aparece con una presencia marcada por los tonos rojos y un penacho que evoca la fuerza solar. Metztli, en contraste, presenta una imagen de tonos claros, acompañada por elementos vinculados con la noche y el simbolismo lunar. 

Durante la explicación, el guía propuso imaginar el firmamento antes del amanecer y observar cómo la salida del Sol transforma el valle: ilumina los campos, favorece el crecimiento de las flores y acompaña las actividades cotidianas. 

Después, la noche introduce otra dimensión del ciclo natural, relacionada con la tranquilidad, el descanso y la regeneración. 

La interpretación permite entender uno de los conceptos centrales de la cosmovisión prehispánica: la dualidad. La luz y la oscuridad, el día y la noche, la vida y la muerte no se presentan necesariamente como fuerzas aisladas, sino como elementos que forman parte de un equilibrio. 

  • Macuilxóchitl: música, danza y celebración 

Sobre la avenida Hidalgo aparece Macuilxóchitl, deidad vinculada con la música, la danza, los cantos, los juegos y otras expresiones de celebración. 

Su figura destaca por el penacho de plumas coloridas, la manta y los huesos de tonos intensos. 

La escultura incorpora referencias a representaciones históricas asociadas con esta deidad y recuerda que las culturas prehispánicas también desarrollaron complejos universos de música, arte, movimiento y celebración. 

En una ruta dedicada a la muerte, esta representación introduce otro componente esencial: el disfrute de la vida y las expresiones culturales que acompañan a las comunidades. 

  • Ometéotl: la dualidad como principio del universo 

En el Parque de la Soledad, la escultura de Ometéotl presenta una silueta dividida que enfatiza el concepto de dualidad. 

Su representación reúne opuestos como lo masculino y lo femenino, la luz y la oscuridad, y la vida y la muerte. La composición visual permite reconocer cómo el arte monumental puede traducir conceptos complejos en una imagen que se comprende mediante la observación. 

Más que representar una deidad con atributos convencionales, la pieza invita a reflexionar sobre la unidad de elementos distintos y complementarios. 

  • Xochipilli: el príncipe de las flores 

En Solares Chicos, con el Cerro de San Miguel como telón de fondo, se encuentra Xochipilli, asociado con las flores, la música, la danza y determinadas plantas. 

La catrina aparece sentada, con pétalos alrededor del rostro y elementos vegetales que remiten a la riqueza natural del municipio. 

Su presencia adquiere un significado particular en Atlixco, un destino reconocido por la producción de flores y sus viveros. La escultura establece un vínculo entre la cosmovisión prehispánica y una actividad que continúa formando parte de la identidad económica y turística local. 

  • Mictlantecuhtli: el señor del Mictlán 

En las inmediaciones del Panteón Municipal se encuentra Mictlantecuhtli, señor del Mictlán y una de las figuras más directamente relacionadas con la muerte en la tradición mexica. 

La escultura, de apariencia oscura y rasgos inquietantes, está acompañada por un tecolote y un murciélago, animales que refuerzan su asociación simbólica con la noche y el inframundo. 

Su ubicación resulta especialmente significativa dentro del recorrido: la pieza recuerda que la muerte ocupa un lugar central en la celebración mexicana de Día de Muertos, pero también permite comprender que las creencias prehispánicas tenían sus propios relatos sobre el destino de los seres humanos después de la vida. 

  • Tezcatlipoca: el espejo que observa al ser humano 

Otra de las figuras que conocimos durante la visita fue Tezcatlipoca, cuyo nombre suele traducirse como «espejo humeante». 

Durante la explicación, el guía lo describió como una deidad poderosa y cambiante, capaz de conceder beneficios, pero también de retirar aquello que parecía seguro. Su relación simbólica con los espejos de obsidiana se vincula con la observación, el destino y aquello que permanece oculto. 

La pieza se presenta junto a un espejo de agua, recurso que sirvió para explicar la relación del personaje con la observación de las acciones humanas. 

Este tipo de interpretaciones convierte el recorrido en una experiencia cultural: cada escultura funciona como punto de partida para acercarse a relatos, símbolos y formas de entender el mundo que siguen presentes en la memoria histórica de México. 

QUETZALCÓATL, CENTÉOTL Y XIPE TÓTEC: ARTE ENTRE CAMPOS DE CEMPASÚCHIL 

La experiencia también se extiende hacia los paisajes agrícolas que rodean Atlixco. 

Durante octubre y noviembre, el cempasúchil adquiere protagonismo en el valle. Su color intenso y su asociación con las ofrendas lo convierten en uno de los símbolos más reconocibles de Día de Muertos. 

Los campos de esta flor ofrecen un escenario singular para el festival, con las montañas y el volcán Popocatépetl como parte del paisaje. 

En este entorno se encuentran las representaciones de Quetzalcóatl, Centéotl y Xipe Tótec, tres deidades vinculadas con diferentes dimensiones de la naturaleza, la agricultura y la renovación. 

Quetzalcóatl, la serpiente emplumada, simboliza la conexión entre el cielo y la tierra. Centéotl se relaciona con el maíz, alimento fundamental de las culturas mesoamericanas, mientras que Xipe Tótec se asocia con la renovación, la vegetación y los ciclos agrícolas. 

Las tres figuras comparten el paisaje floral y establecen un diálogo entre la producción de la tierra, las creencias ancestrales y la vocación agrícola de Atlixco. 

Para el visitante, esta parte del recorrido ofrece una perspectiva distinta de las esculturas: ya no se observan únicamente dentro de calles y plazas, sino en un entorno que conecta directamente con algunos de los elementos representados. 

Es también uno de los espacios donde conviene detenerse, observar el paisaje y tomar fotografías sin ingresar a los cultivos ni dañar las flores. 

ATLIXCO MÁS ALLÁ DE LAS CATRINAS: HISTORIA EN EL CORAZÓN DEL PUEBLO MÁGICO 

Aunque Valle de Catrinas constituye el eje del recorrido, conocer Atlixco también implica detenerse en su patrimonio histórico y arquitectónico. 

El centro conserva edificios religiosos, plazas, calles tradicionales y espacios públicos que ayudan a explicar cómo se desarrolló uno de los valles agrícolas más importantes de la Nueva España. 

La fundación de la Villa de Carrión en 1579 marcó un momento relevante en la historia del asentamiento colonial. La fertilidad de sus tierras favoreció el desarrollo agrícola y convirtió a la región en una importante productora de trigo, hasta el punto de ser reconocida históricamente como uno de los grandes graneros de la Nueva España. 

Esta riqueza agrícola contribuyó a la prosperidad de la localidad y al desarrollo de su arquitectura religiosa y civil. 

LA PARROQUIA DE LA NATIVIDAD Y LA MEMORIA DEL VALLE AGRÍCOLA 

Frente al Zócalo se encuentra la Parroquia de la Natividad de Nuestra Señora, uno de los referentes arquitectónicos e históricos del municipio. 

Su construcción atravesó diferentes etapas, con intervenciones que abarcan varios siglos. En su fachada destaca el escudo real de España bajo una corona, un elemento que remite a la historia colonial del templo. 

Durante el recorrido se explicó la relación entre la prosperidad agrícola de Atlixco y el reconocimiento que alcanzó la población en aquella época. La fertilidad del valle permitió sostener una importante producción de trigo, que abastecía a distintas regiones del territorio virreinal. 

Aunque la corona forma parte de la iconografía de la monarquía española presente en el templo, el contexto histórico permite entender por qué la agricultura fue fundamental para el desarrollo económico de Atlixco. 

La historia de la parroquia y la del valle se encuentran así en un mismo punto: la primera como testimonio arquitectónico de la época colonial; el segundo como territorio cuya riqueza agrícola contribuyó a definir la identidad del municipio. 

EL ZÓCALO Y SU EMBLEMÁTICO KIOSCO 

Otro de los espacios que vale la pena observar con detenimiento es el Zócalo, centro de reunión de habitantes y visitantes. 

Su kiosco, inaugurado en 1954, destaca por su estilo sevillano con rasgos mudéjares, sus azulejos y su presencia entre los jardines de la plaza. En su interior funciona una cafetería, una característica que lo convierte en un espacio vivo y no solamente en un elemento ornamental. 

Las bancas decoradas con mosaicos y las áreas ajardinadas complementan el conjunto, mientras que el Palacio Municipal y la Parroquia de la Natividad enmarcan el entorno. 

Durante la explicación también se habló de una calle peatonal angosta del centro, concebida para aprovechar una corriente de aire procedente de la ladera del Cerro de San Miguel y favorecer la ventilación de esta parte de la ciudad. 

Estos detalles ayudan a observar Atlixco más allá de sus atractivos más fotografiados. La distribución de sus calles, sus plazas y sus edificios revela una relación estrecha entre el paisaje, la historia y la vida cotidiana. 

EL CERRO DE SAN MIGUEL Y LAS VISTAS DEL VALLE 

El recorrido incluye una visita al Cerro de San Miguel, uno de los puntos emblemáticos de Atlixco. 

Desde sus inmediaciones es posible contemplar el valle, los viveros y, cuando las condiciones meteorológicas lo permiten, el paisaje dominado por el Popocatépetl. 

En la zona también se encuentran la ermita dedicada a San Miguel Arcángel, el Museo del Atlixcáyotl y un mirador de cristal que ofrece una perspectiva panorámica de los volcanes. 

El cerro forma parte de la identidad visual del municipio y constituye un complemento natural a la experiencia cultural del festival. 

GASTRONOMÍA ATLIXQUENSE: OTRA FORMA DE CONOCER EL DESTINO 

Un recorrido cultural también se construye alrededor de la mesa. En Atlixco, la gastronomía permitió complementar la visita con sabores que hablan de las tradiciones poblanas y de preparaciones características de la región. 

Durante la experiencia probamos un tamal canario relleno de jeripa, una combinación que reúne dos preparaciones de la tradición local. 

El tamal canario se distingue por su textura suave y su tonalidad amarilla, mientras que la jeripa es un dulce tradicional de Atlixco, de consistencia cremosa y con notas aromáticas. Su incorporación como relleno ofrece una manera distinta de acercarse a un producto que forma parte de la memoria gastronómica del municipio. 

También degustamos horchata de pinole, una bebida elaborada a partir de maíz tostado y molido, cuyo sabor recuerda el carácter tostado del grano y que aporta una variante regional a las bebidas refrescantes tradicionales. 

La experiencia incluyó además espuma de cacao, una preparación que suma una dimensión sensorial a la degustación, y mole poblano al estilo de la región. 

En este último caso, el equilibrio entre los chiles, las semillas y el chocolate permite apreciar uno de los platillos más representativos de Puebla. Su presencia en la mesa recuerda la importancia de la cocina tradicional dentro de la oferta turística del estado. 

Los licores de frutas completaron la experiencia con sabores dulces vinculados con la producción regional. Asimismo, la Mixteca poblana cuenta con una tradición mezcalera que amplía el panorama de los destilados elaborados en el estado. 

La gastronomía funciona así como una extensión del recorrido: permite conocer el destino no solo a través de lo que se observa, sino también de sus ingredientes, técnicas y costumbres. 

TURITOUR Y REHILETES: UNA ESCAPADA CULTURAL DESDE LA CIUDAD DE MÉXICO 

Para quienes desean conocer el festival sin organizar por separado el transporte y las principales actividades, Turitour, servicio de MOBILITY ADO, en colaboración con Rehiletes, diseñó la experiencia Catrinas Monumentales en Atlixco. 

Se trata de una escapada de aproximadamente 13 horas, con salida desde la Ciudad de México, que combina transportación panorámica, visita al Pueblo Mágico, acceso a la exposición de catrinas y comida buffet. 

La propuesta facilita el acercamiento a una de las celebraciones más representativas de la temporada de Día de Muertos y permite aprovechar una jornada para recorrer diferentes espacios de Atlixco. 

El itinerario integra el patrimonio cultural, la exposición artística y el paisaje, con acompañamiento durante el viaje. 

La colaboración también pone en perspectiva el papel de las experiencias temáticas dentro de la actividad turística: conectar a los viajeros con destinos cercanos mediante productos estructurados que reúnen transporte, orientación y actividades culturales. 

En este caso, la propuesta no se limita a observar esculturas monumentales. El visitante conoce historias sobre las deidades, descubre el trabajo de los artesanos, recorre el centro histórico y se acerca a la gastronomía local. 

UNA TRADICIÓN QUE CONECTA ARTE, IDENTIDAD Y TURISMO 

Valle de Catrinas demuestra cómo una expresión artística puede convertirse en un atractivo capaz de articular diferentes componentes de un destino. 

La cartonería monumental atrae la atención, pero el valor de la experiencia se amplía al conocer las historias detrás de cada figura, visitar los espacios donde se encuentran y descubrir la relación de Atlixco con la agricultura, las flores, la arquitectura y la gastronomía. 

Para los artesanos, representa una plataforma de expresión y visibilidad. Para los negocios locales, una oportunidad de recibir visitantes y generar actividad económica. Para el viajero, una forma de aproximarse a la tradición mexicana desde distintas perspectivas. 

En esta edición, las deidades prehispánicas recuerdan que la cultura no permanece inmóvil: se transforma, encuentra nuevos lenguajes y sigue generando motivos para descubrir un lugar. 

En Atlixco, la temporada de Día de Muertos se vive entre figuras monumentales, campos de cempasúchil, sabores regionales y calles que conservan la memoria de siglos. Una combinación que convierte al Valle de Catrinas en mucho más que una exposición: en una invitación a conocer el destino a través de su arte, su historia y su gente. 

INFORMACIÓN DEL TOUR CATRINAS MONUMENTALES EN ATLIXCO 

Operadores: Turitour, de MOBILITY ADO, y Rehiletes. 

Destino: Atlixco, Puebla. 

Duración aproximada: 13 horas, con salida desde la Ciudad de México. 

Precio publicado: $1,499 MXN pesos por persona. 

Fechas de salida 2026 

  • Octubre: 10, 11, 17, 18, 24, 25 y 31. 
  • Noviembre: 1 y 2. 

Para las siguientes salidas se recomienda confirmar disponibilidad directamente con el operador. 

Puntos y horarios de abordaje 

  • Auditorio Nacional: 07:00 horas. 
  • Ángel de la Independencia: 07:10 horas. 
  • Reforma 222: 07:15 horas. 
  • Glorieta de Colón: 07:20 horas. 
  • Hemiciclo a Juárez: 07:25 horas. 
  • Zócalo: 07:30 horas. 

Se recomienda llegar al punto de abordaje al menos 15 minutos antes de la salida. El punto del Hemiciclo a Juárez puede estar fuera de servicio los domingos, por lo que conviene verificarlo antes de viajar. 

¿QUÉ INCLUYE? 

  • Transportación panorámica redonda desde la Ciudad de México. 
  • Conductor capacitado. 
  • Coordinación y acompañamiento del grupo. 
  • Guía certificado. 
  • Comida buffet. 
  • Visita al Pueblo Mágico de Atlixco. 
  • Acceso a la exposición de Catrinas Monumentales. 
  • Seguro de viajero durante el traslado. 
  • Acceso a Turibus City Tour CDMX por un día, de acuerdo con la oferta publicada por el operador. 

Recomendaciones: llevar ropa y calzado cómodos, protección solar, una chamarra ligera y dinero o tarjeta para compras personales. Es importante respetar las esculturas, no tocar las piezas y evitar ingresar a los campos de cempasúchil. 

CONSULTA Y RESERVACIONES 

www.turibus.com.mx/cdmx/turitour/turitour-monumental-catrinas-atlixco 
 

www.rehiletes.com 

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