Ciudad de México 18 de agosto 2026. La gastronomía de Baja California encuentra un nuevo espacio para expresarse en la zona de Interlomas con Almar, restaurante que construye su propuesta alrededor del producto del mar, la cocina al carbón y una interpretación propia de sabores asociados con la región.
La intención de la casa parte de una idea concreta: ofrecer una alternativa a los conceptos tradicionales de mariscos, manteniendo presentes algunos sabores conocidos, pero incorporando preparaciones y combinaciones propias, a cargo del Chef Carlos Bravo Ortiz.

Más que reproducir una fórmula de mariscos convencional, Almar busca trasladar a la mesa el carácter de Baja California a través de una experiencia que integra gastronomía, servicio y arquitectura.
El concepto del restaurante toma como referencia el paisaje bajacaliforniano, particularmente la relación entre el desierto y los oasis. Cactus, elementos naturales y una ambientación inspirada en ese territorio acompañan una propuesta gastronómica que busca que el concepto se perciba no solamente en el plato, sino en el conjunto de la experiencia.
PRODUCTO FRESCO COMO PUNTO DE PARTIDA
La experiencia gastronómica de Almar comienza con productos frescos y preparaciones diseñadas para resaltar sus características.
Entre los platillos emblemáticos de la casa se encuentra el Ceviche al Mar, preparado con una leche de tigre cuya base incorpora pimientos, además de elementos cítricos y un ligero perfil dulce. La preparación busca diferenciarse de los ceviches tradicionales mediante una leche de tigre de tonalidad rojiza y un perfil de sabor propio.

Otra de las propuestas representativas es la Langosta Puerto Nuevo, una referencia directa a uno de los platillos más reconocidos de Baja California. La preparación incorpora langosta, tortillas de harina, frijoles y arroz, con la posibilidad de que el comensal arme su propio burrito en la mesa o lo reciba ya preparado desde cocina.
La selección de ingredientes también busca mantener una conexión directa con Baja California, particularmente con productos provenientes de Ensenada.
DEL CEVICHE AL CARBÓN
La propuesta de Almar avanza hacia preparaciones en las que el carbón y el horno Josper tienen un papel central.
Entre las entradas se encuentra la tostada de atún, acompañada por una crema de naranja y aguacate, reducción de soya con naranja y jengibre, además de cebolla y poro fresco.

También se presentan preparaciones como las flautas rellenas de jaiba, acompañadas por una ensalada fresca de col, jícama y zanahoria, con vinagreta de maracuyá y crema de aguacate.
En el apartado de mariscos destaca el camarón al ajillo, servido sobre una cama de arroz a la mantequilla con verduras. La preparación incorpora cítricos y vino blanco a la salsa de ajillo, buscando establecer una diferencia frente a las versiones tradicionales de este tipo de platillo.

La cocina al carbón también se encuentra presente en los pescados. El robalo al carbón puede presentarse con diferentes salsas, entre ellas la zarandeada y la talla, acompañadas de guarniciones que incluyen una ensalada de verduras en espiral con vinagreta de cacahuate, papa camote y quesadillas.
De esta manera, el carbón funciona como uno de los hilos conductores de la propuesta: aporta profundidad a pescados, mariscos y salsas sin desplazar el protagonismo del producto.
UNA COCINA QUE BUSCA SER DIFERENTE Y DESTACAR
Uno de los planteamientos centrales de Almar es, precisamente, evitar que la oferta de mariscos se limite a preparaciones que se han vuelto recurrentes en este tipo de establecimientos.
La casa mantiene algunos sabores tradicionales para quienes buscan referencias conocidas, pero apuesta también por modificar técnicas, ingredientes y presentaciones para construir una identidad propia.

Esta búsqueda se refleja en preparaciones como las salsas tatemadas en horno Josper, elaboradas a partir de jitomate y serrano en su versión roja, y tomate con habanero en la verde.
El objetivo es que el sabor sea uno de los elementos que construyan la experiencia. Desde la perspectiva del restaurante, gastronomía y servicio deben funcionar de manera conjunta para generar una propuesta capaz de fidelizar al comensal.
EL CIERRE LLEGA CON DOS POSTRES DE INSPIRACIÓN TROPICAL
La experiencia concluye con dos propuestas que mantienen el vínculo con los sabores tropicales y la identidad de la casa.
El flan de coco retoma la idea de una piña colada llevada al formato de postre. Está elaborado con leche de coco y acompañado por una crema con Malibu y jugo de piña, además de coco tostado y piña deshidratada.

Por su parte, el pastel de tres leches parte de un bizcocho de vainilla cubierto con cajeta y nuez caramelizada. La mezcla de tres leches incorpora un toque de brandy para aportar mayor profundidad al conjunto.
Así, el recorrido gastronómico propuesto por Almar transita desde productos frescos del mar hasta preparaciones al carbón y postres de perfil tropical, manteniendo como hilo conductor la intención de reinterpretar sabores conocidos bajo la identidad de la casa.
BAJA CALIFORNIA COMO CONCEPTO GASTRONÓMICO
Almar plantea una lectura de Baja California que va más allá de utilizar determinados ingredientes o reproducir platillos regionales.
La propuesta busca llevar a Interlomas una parte de la identidad gastronómica del estado mediante el producto, las técnicas de cocción y una ambientación inspirada en sus paisajes.

En una ciudad donde la oferta de restaurantes de mariscos continúa diversificándose, el concepto apuesta por diferenciarse a partir de una identidad territorial definida y una cocina que combina referencias tradicionales con interpretaciones propias.
El resultado es una propuesta que pone al producto del mar en el centro, pero que encuentra en el carbón, las salsas, los ingredientes frescos y el imaginario de Baja California los elementos para construir una experiencia gastronómica con sello propio.

